INVERNADA de Vacunos en Argentina
La invernada es el proceso de engorde de animales de diferente sexo y edad hasta su terminación y posterior envio al mercado. En la Argentina, este proceso se realiza fundamentalmente mediante pastoreo directo de forrajes, entre las cuales predominan las pasturas implantadas de alfalfa pura o bien consociadas con gramíneas (festuca, pasto ovillo, falaris, cebadilla, raigrás); verdeos de invierno (avena, centeno, triticale, raigrás); verdeos de verano (sorgo, maíz, mijo, moha) y otros recursos como rastrojos de maíz o soja, pastizales naturales, suplementos concentrados (granos , expellers) y suplementos voluminosos (rollos, silos).
La oferta de carne a nivel global depende del stock ganadero y de la tasa de extracción, que mide la eficiencia productiva del rodeo nacional al relacionar el stock con la cantidad de cabezas faenadas. Desgraciadamente la tasa de extracción en la actualidad supera el 28% versus un 24% de los años 90. Esto significa que los stocks ganaderos están siendo "liquidados", debido a varios factores, entre ellos la baja rentabilidad por hectárea en sistemas ganaderos versus la alta rentabilidad de los sistemas agrícolas puros a base de trigo-maiz-soja.
A pesar de estos inconvenientes la demanda de carne bovina no ha cesado. Tanto el consumo interno como la exportación son grandes demandantes de carne argentina.
El consumo interno representa casi el 80% de la producción total, mientras que la exportación ha crecido a base de excelentes precios de cortes delanteros muy requeridos en Europa.
En los planteos donde la invernada no es un negocio especulativo (comprar barato y vender caro) unicamente, la eficiencia de la transformación de forraje en carne es lo que define el resultado económico. En este tipo de producción toman importancia aspectos tecnológicos como la mejora genética vegetal y animal, la eficiencia de cosecha, la sanidad animal, y un personal altamente calificado.
El planeamiento de la invernada es una tarea necesaria para proyectar los resultados de la actividad y evaluar el correcto aprovechamiento de los recursos de la misma, para de esta forma poder 1. Ajustar la carga, 2. aprovechar eficientemente los recursos forrajeros, 3. prever faltantes o sobrantes forrajeros, 4. manejar los excedentes, 5. planificar las suplementaciones y 6. determinar los momentos óptimos de compra y de venta de las distintas categorías a engordar.
La presupuestación forrajera consta de dos aspectos: la oferta y la demanda. Para confeccionar la oferta se requieren tres datos: la superficie de cada recurso forrajero, que surge del plan de siembras del año o bien del plan de rotaciones en el caso de un planeamiento de largo plazo; las raciones (EV: equivalente vaca) o kilogramo de materia seca por tipo de forraje y por mes; y las raciones (EV) o kilogramo de materia seca de los suplementos a suministrar.
Con respecto a la demanda, se necesita conocer la cantidad de cabezas de cada tropa a invernar, el peso de inicio de cada categoría de hacienda a engordar y los engordes posibles por mes y por categoría, además del mes de entrada y el peso de cada tropa o categoría y el peso de venta y el de desbaste.
La presupuestación permite conocer a) la curva de oferta y demanda de raciones (EV) o de kilos de materia seca con los sobrantes y faltantes por mes, b) la cantidad de cabezas totales por mes y cabezas por hectárea y por mes, y c) la carga en kgs totales y en kg. por ha y por mes.
Siempre que estamos planificando tenemos que tomar valores que deberán ser en función de promedios históricos. Si no poseemos esos datos podemos hacer estimaciones en base a las zonas donde nos encontramos. Para hacer una correcta toma de datos de gastos tenemos que tener en cuenta los siguientes: Personal, Sanidad, Implantacion de praderas, conservación de praderas, verdeos de invierno, suplementación y otros gastos. Una vez calculados los ingresos y los gastos proyectados, pueden obtenerse el margen bruto esperado para el período. El margen bruto es solamente un dato que nos ayuda para la planificación. El verdadero dato de ganancia o pérdida va a estar detallado en flujos de fondos donde ponemos hasta las amortizaciones de los bienes de uso e incluso el costo de oportunidad del capital.
En el manejo de la invernada, hay que tener en cuenta 3 factores para obtener resultados económicos rentables: ALIMENTACIÓN, SANIDAD Y GENÉTICA.
Al igual que en la cria, es muy importante el factor humano en esta actividad. Los cuidados son diferentes que los que se tiene en la cria. Es necesario que el recorredor se dedique, además de a controlar el estado general de la hacienda, a manejarse familiarmente con los alambrados eléctricos, a reconocer cuando es el mejor momento para ingresar en un potrero o para dejar otro, a controlar que se respete el sitio de pastoreo previsto, a dar apropiadamente suplementos.
En la invernada de un rodeo se distinguen 3 categorías diferentes de acuerdo a la edad del animal:
1. Recria inicial: es la etapa inicial de la invernada, el animal está aún desarrollando su tejido óseo, músculos y ciertos órganos vitales. Se da a partir de los 180 kgs para los machos y 170 kgs. para las hembras. Las necesidades de proteína cobran más importancia por sobre las de energía. La eficiencia de conversión es máxima en esta etapa. (Eficiencia de conversión= GDVP/Consumo de alimento).
2. Recría final: El animal está terminando de desarrollar su tejido óseo y músculos y ya ha terminado de desarrollar sus órganos vitales. Es la etapa donde mejor soportan restricciones alimenticias. Las necesidades de energía y proteínas son balanceadas.
3. Terminación: En esta etapa el animal empieza a depositar tejido graso adoptando la conformación ideal para su faena. Es la etapa más ineficiente para la conversión de forraje en carne.
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